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Encuentro con un extraño

by Parmorbo
Viewed: 111 times Comments 3 Date: 25-11-2020 Language: Language

Una tarde, al llegar mi esposa del trabajo me dice:
¿Has visto en el blog un mensaje de esta mañana de un tipo que quiere conocerme?
Sí, lo he visto, respondí. Dice estar disponible en cualquier momento, así que vamos a comprobar si es cierto, vas a responderle a la dirección que ha dejado; pídele su número de teléfono, y veamos si va en serio o es un fantasma más.
Mi esposa hizo lo que le pedí, y poco tiempo después recibimos la respuesta; el tipo en cuestión había dejado su número de teléfono y mostraba su interés en conocernos, o más concretamente, conocer a mi mujer.
Eran las 16:30 horas aproximadamente, así que debía darme prisa para llevar a cabo el plan que se me acababa de ocurrir, la idea era proponer a ese hombre que viniese hasta el garaje donde guardamos nuestros coches, en el mismo edificio donde residimos. Cerca de las nuestras hay una plaza de aparcamiento vacía hasta, aproximadamente las 22:00 horas, que es cuando llega su propietario. Así que le daría la dirección, la planta y número de plaza de aparcamiento. Allí pondría su coche, sin salir de él, y esperaría la llegada de mi mujer, que entraría en el auto y le chuparía la polla hasta correrse.
Llamé al número de teléfono facilitado y enseguida respondió, primero se sintió extrañado al escuchar mi voz, le expliqué y expuse mi plan que aceptó encantado. Debía estar en el aparcamiento a las 19:00 horas en punto, en ese momento se le abriría la puerta, pasados cinco minutos de esa hora la puerta se cerraría y todo quedaría cancelado.
A mi mujer le dije que bajase por el ascensor hasta el garaje, y que en ese momento me hiciera una llamada de teléfono para que yo pudiese escuchar todo lo que ocurriese. Cuando faltaban diez minutos para la hora convenida, bajé a la calle y me situé discretamente cerca de la puerta del garaje, llegado el momento pulsé el mando y la puerta se abrió, tres minutos después un coche cruzó la puerta hacia el interior y, antes de que se volviese a cerrar, entré yo dirigiéndome hacia la zona del aparcamiento señalado.
Me situé de forma que podía ver, sin ser visto, el coche recién llegado estaba aparcado donde se le había indicado, aunque no pude ver al hombre que había en su interior. En ese momento mi teléfono, al que había quitado antes el sonido, comenzó a vibrar, era mi mujer que me dijo que estaba dispuesta. Me quedé escuchando, y vi a mi mujer acercarse al coche. Iba vestida como para salir a la calle, se cubría con una ligera gabardina, que solo dejaba ver sus piernas desde la rodilla, cubiertas con las medias, y los zapatos.
Al llegar al coche, mi mujer se detuvo un instante, luego abrió la puerta del copiloto y se abrió la gabardina, tal como le había dicho iba completamente desnuda excepto las medias y los zapatos. A continuación se quitó la gabardina y se introdujo en el coche. A través de mi teléfono solo escuchaba ruido hasta que mi mujer se acomodó en el asiendo al lado del conductor, entonces pude oír con nitidez:
Sácate la polla, te la voy a chupar.
Escuché ruidos de movimientos en los asientos del coche. Luego percibí leves susurros y gemidos del hombre. Entonces supe que mi mujer comenzaba su trabajo, porque desde donde yo me encontraba apenas podía ver nada del interior del auto.
Poco a poco los gemidos del hombre se hicieron más intensos, y también me llegaba el sonido de los lametazos de la lengua de mi mujer trabajando la polla, y los sonidos guturales que mi esposa emitía cuando se tragaba el falo del hombre hasta la garganta.
¡Me corro! Escuché decir al hombre, y a continuación un intenso y largo gemido.
Hubo un breve silencio, vi un destello de luz en el interior del coche, y a continuación oí la voz de mi esposa:
Cuando salga del coche, arranca y vete.
La vi salir del coche con la gabardina en la mano, se cubrió como había llegado, caminó unos pasos y se detuvo para ver como ese tipo arrancaba el coche y salía del garaje por la puerta que yo acababa de accionar para que se abriese. Cuando el auto desapareció hacia la rampa de salida, me dirigí hacia mi mujer que me mostró una foto que había hecho, en la que se veía la entrepierna del hombre, con el pantalón desabrochado, arrugado y manchado por su propio semen que mi mujer le había escupido desde su boca. Sonreímos, la abracé y nos besamos apasionadamente.

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